351. TOMANDO DECISIONES
KIERAN:
Una sombra de sonrisa se asomó en la comisura de mis labios, aunque la tensión de la situación me prohibía expresarla del todo. Luché por mantener controlado el color de mis ojos, que amenazaban con delatar la verdad que intentaba proteger con tanto ahínco.
—Ellos están aquí por asuntos familiares complicados —expliqué con la calma más convincente de la que fui capaz—. Y como mencioné antes, nada de esto tiene que ver contigo.
—¿Familiares? —repitió, claramente escéptica. Su mirada