Mundo ficciónIniciar sesiónKIERAN:
Podía escuchar cómo el corazón de Claris latía con fuerza, emulando el tamborileo de un presagio que aún no lograba descifrar. Exploraba con la mirada cada sombra que la luz de la luna proyectaba sobre el suelo. Mis movimientos, calculados, mantenían la gracia sobrenatural de mi lobo, Kian, que escudriñaba con sus ojos la naturaleza que nos rodeaba.
De pronto la vimos: era Sarah, escondida entre los






