Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
Reía en brazos de Kieran, quien había resultado ser una compañía inigualable. No quedaba de él nada del hombre que entró en la sala de conferencias y que parecía odiar a todos en la primera ocasión en que lo vi. En su lugar, tenía ante mí a un hombre capaz de adivinar cada uno de mis deseos más íntimos y de complacerme. Eso me llevaba a querer desearlo más y más, despertando en mí los instintos más primitivos y haciéndome sentir amada.
Éramos dos desconocidos que parecían






