24. UN NUEVO AMANECER
CLARIS:
El frío que de pronto me atrapó me hizo abrir los ojos para darme cuenta de que estaba sola en la inmensa cama de mi jefe. Me incorporé lentamente, sorprendida al notar que las náuseas y mareos habían desaparecido por completo. Era extraño; recordaba haberme dormido llorando, agotada después de que él no respondiera a mi petición del contrato.
Miré alrededor de la habitación, intimidada por su tamaño y elegancia. Todo aquí gritaba poder y riqueza, recordándome lo pequeña e insignifi