Mundo ficciónIniciar sesiónKIERAN:
Me quedé observando a Claris; tenía tanto miedo que casi podía saborearlo, y aun así, esta insignificante humana se atrevía a desafiarme. Ya le había dado mi palabra de que cuidaría de su hermana, ¿y ahora tenía la osadía de exigirme un contrato escrito?
Mi Alfa rugió furioso ante semejante insolencia. ¿Quién se creía que era? Era solo una humana, un v






