Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
Estaba feliz de haber logrado comunicarnos con ellos, sobre todo de saber que estaban bien. Eso es lo más importante. Giré a ver a Elena y me senté de nuevo junto a Clara, que se había acostado y acariciaba su vientre. La imité; mi pobre cachorro debía sentir que lo había olvidado. Fue entonces cuando me percaté de algo: Lúmina, mi loba, hacía tiempo que no la sentía hablar en mi cabeza.







