Mundo ficciónIniciar sesiónHizo una breve pausa y su mirada se endureció con una resolución que se hizo aún más evidente y determinada.
—No puedo fallarle a la Diosa Luna, Fenris —dijo con firmeza—. No como lo hizo nuestra madre y guardiana Elena. Ella decidió no cumplir como debía, siguió sus propios deseos y olvidó la responsabilidad que tenía sobre sus hombros y






