116. EL RECHAZO DEL OMEGA
CLARIS:
Lúmina estaba firme a su lado, como lo que era: su complemento, su Luna. Su energía era poderosa, envolvente, y no permitió que mis pensamientos la debilitaran. Se alzó dentro de mi mente como un rugido que no dejaba espacio para la duda.
—Lúmina, los niños... no puedo perderlos —dije en mi mente, aferrada a mi miedo, buscándole un propósito, una justificación.
—Y los perderás si sigues inclinada ante tus temores humanos —gruñó con fuerza—. ¡Mírate! Estás dejando que una loba inferi