115. LA VERDADERA LUNA
CLARIS:
No supe qué había sucedido. De pronto, la oscuridad me envolvió, como si alguien hubiera arrancado el control de mi propio cuerpo y me hubiese lanzado al abismo más profundo de mis recuerdos. Fue entonces que sentí ese dolor atroz, el dolor que reconocía demasiado bien: la transformación. Mis gritos resonaban en el vacío sin respuesta, como si no pertenecieran a nadie. Y fue allí, en ese limbo de impotencia, donde lo entendí. No era simplemente una transformación. Mi loba, Lúmina, habí