El bar del Hotel Excelsior resplandecía con una calma engañosa, las luces tenues creaban reflejos dorados en las copas, como si el tiempo allí se moviera más lento. Todo parecía elegante, sofisticado… y sin embargo, Greco Leone caminaba como un lobo herido, con las emociones al borde de estallar, no estaba allí por placer, no desde que había sentido nuevamente la piel de Arianna entre sus dedos...Desde que la vio en aquel teatro, frágil y fuerte, hermosa y rota, desde que ella se marchó sin dec