—Cariño, me siento bien, debe ser el cansancio lo que me tiene así.
Mi suegra no me creyó del todo; lo podía notar en sus ojos. Pero Theo siguió comiendo como si nada importara. Eso me molestó y me decepcionó de la misma manera. No podía soportar su actitud hacia mí y mucho menos delante de su tío, uno que no perdería oportunidad para restregármelo en la cara.
Volví a colocar mi mano en la mesa para cortar la carne; eso hizo que ella se relajara y pensara que todo había acabado. Después de un p