Fue muy divertido acecharla con la mirada. Ella estaba nerviosa, no lo podía negar, y eso me hacía sentir bien. Reaccionaba como cada mujer que me veía, y eso me hizo pensar que mi viaje no había sido en vano. Lo había retrasado porque, para mí, no había nada interesante en este lugar aparte de la empresa, pero con esta nueva adquisición de la familia las cosas se volvían interesantes.Voy a ver cuánto soporta el conejito. Quizás hasta podría llevármela a la cama una noche y descubrir por qué tengo esta conexión con ella. Aunque sospecho que es porque nunca he estado con una inglesa, y su acento llama fuertemente mi atención. Ya me la imagino gimiendo mi nombre y pidiéndome que le dé más. Ja, ja, ja, estoy seguro de que tendré a la pequeña Ross en mis brazos más rápido de lo que piensa.—Hijo, cuéntanos, ¿cómo va tu estadía en China?Mi padre sabe que odio hablar de mis asuntos, pero no quería desairarlo esta vez. Lo observé fijamente. —Bien, como siempre, padre. ¿Cómo van las cosas p
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