Salí como loca de la oficina y tomé el primer taxi que encontré.
—Señor, lléveme lo más rápido que pueda al hangar de la empresa…
Estaba nerviosa, sudando, con el corazón acelerado. Tenía que llegar a tiempo y detenerlo. Creo que aún no era consciente de lo que estaba haciendo, pero necesitaba verlo y decirle lo que siento. Quizá, si le confesaba que estaba enamorada, se quedaba.
Ya no me importaba Theo. En realidad, ya no me importaba nada. Solo quería verlo y abrazarlo para que no se marchara