Amanecí en los brazos de mi esposo, pero quería hacer pipí, así que me safé con cuidado, sintiendo aún su calor en mi piel.
—Amor, ¿a dónde vas?
—Al baño, cariño. Aprovecharé para darme una ducha y terminar de desempacar las cosas que trajimos.
—Yo te ayudaré.
Nos fuimos al baño y notamos que no habíamos desempacado nuestros productos personales, así que abrí la maleta y Theo comenzó a darle lugar a todo. Pero cuando llegué al fondo, noté algo que llamó mi atención: las toallas sanitarias que h