Mundo de ficçãoIniciar sessãoMegan ingresó a su oficina al día siguiente, seguida por Natasha quien le indagaba por los detalles del viaje a Milán y lo que sucedió entre ella y el socio.
—Ya, Megan, suelta la lengua… —cerró la puerta de la oficina con llave—. No puedes dejarme con las dudas de lo que ocurrió entre ustedes. ¡No tomaste el teléfono por casi tres días! Y estoy segura que fue por él.
—¡Por Dios, Nat! —tomó asiento en su sillón y encendió el ordenador—. No te detendrás hasta que te lo diga tod







