—Megan, me he equivocado contigo y lo siento, lo siento mucho, de verdad —inició Luck.
—Se puede saber, ¿qué te ha hecho cambiar de opinión? —cuestionó con sarcasmo.
Luck respiró hondo porque sabía que no sería fácil que ella lo perdonara.
—Adrián me contó del acuerdo de divorcio; lo vio en casa de tu amiga…
—Y eso te convenció…
Luck asintió.
—Lo siento, Luck, pero ahora, quien ya no confía en ti, soy yo. Márchate, por favor. No me siento bien y lo que menos quiero es discutir contigo.
—Megan,