La luz del amanecer se filtraba tímidamente por la ventana de la torre, pintando de dorado los cuerpos entrelazados de Aeric y Lysander. La noche anterior había sido un torbellino de emociones, una explosión de amor y deseo que había sellado su unión de una manera profunda e inolvidable. Ahora, mientras despertaban juntos, sentían que algo había cambiad