Años después, Lysander, ahora un líder canoso pero aún firme, contemplaba el valle iluminado por la luz de la luna. El Valle de las Almas Perdidas, una vez un lugar de oscuridad y desesperación, se había transformado en un centro de aprendizaje y sanación. El antiguo campo de batalla ahora albergaba jardines exuberantes, y las ruinas se habían co