La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas de la mansión cuando bajé las escaleras hacia el estudio de Rocco. La noche anterior habíamos tomado una decisión, iríamos juntos a la prisión para interrogar a Mauricio Beltrán. Pero ahora, en el silencio de la madrugada, esa decisión parecía más pesada que nunca. No sabía si estábamos haciendo lo correcto, pero sabía que no había otra opción.
Rocco ya estaba en el estudio, con el portátil abierto y el USB conectado. Al verme entrar, levan