Con la ayuda meticulosa de Carlos, rastreamos al ex abogado hasta su propia oficina, en un edificio discreto del centro financiero que apenas llamaba la atención entre docenas de otros similares, fui yo quien presentó, una por una, las pruebas reunidas durante semanas, con Rocco a mi lado, observándome con un orgullo silencioso que no intentó disimular en ningún momento de la confrontación.
—Tiene dos opciones —le dije, con una firmeza que meses atrás jamás hubiera creído poder mostrar frente a