El despacho de mi padre me recibió con el mismo aroma a madera de cedro y a papeles viejos que recordaba de mi infancia. Los estantes de roble seguían alineados con libros de contabilidad y tratados de viticultura, las fotografías enmarcadas sobre la repisa de la chimenea aún mostraban a mi padre sonriendo en las cosechas de los viñedos. Era como si el tiempo no hubiera pasado, como si él fuera a entrar en cualquier momento, con su taza de café en la mano y su sonrisa cansada.
Pero no iba a ent