La caja llegó un martes por la mañana, enorme y pesada, con el logo de una marca de muebles infantiles impreso en un costado y una etiqueta de advertencia que anunciaba, con letras rojas, "requiere ensamblaje". Rocco la había pedido apenas dos días después de que eligiéramos el nombre, casi como si necesitara materializar de inmediato la idea de que Arturo Alejandro pronto tendría un espacio propio dentro de la mansión.
—Puedo pedirle a alguien del servicio que la arme —dije, observando cómo do