La encontramos al día siguiente, apenas unas horas después de haber terminado de armar la cuna, cuando todavía quedaban restos de pintura verde bajo mis uñas, del proyecto que habíamos empezado esa misma mañana con el nombre de Arturo Alejandro en la cabecera. Fue uno de los guardias del turno de la mañana quien la encontró, deslizada bajo el portón principal en algún momento de la madrugada, sin que las cámaras hubieran captado a nadie acercándose.
Había bajado a desayunar todavía con la calid