La cita con la doctora Reyes había sido esa misma mañana, una revisión de rutina que se suponía breve, hasta que la ecografía mostró con una claridad que no dejaba lugar a dudas lo que llevábamos meses preguntándonos sin atrevernos a pedir que nos lo confirmaran antes de tiempo.
Habíamos ido casi sin planearlo, aprovechando una ventana libre en la agenda de ambos, todavía con el ánimo liviano de la tarde en el jardín del día anterior. Rocco había insistido en acompañarme, como hacía cada vez qu