Capítulo 85.
POV Santiago.
Desperté poco a poco, sintiendo la presión de muchas miradas puestas en mí como un peso invisible que me clavaba al suelo. La habitación estaba repleta: Graciela con su bastón apretado en la mano, Amelia al lado de Martina con expresión maternal preocupada, Ana y Clemente en el fondo con rostros demacrados por la tensión, los pequeños —Gabriel y Gabriela— aferrados a las faldas de las mujeres, sus ojos grandes brillando con miedo infantil. Todos parecían contenidos, la celebración