Mundo ficciónIniciar sesiónPOV Martina.
La decisión me carcomía como ácido en las venas. No bastaba con la esperanza ciega, con el amor que aún latía en mi pecho como una herida abierta; necesitaba, pruebas, ciencia, algo tangible que rompiera la telaraña de mentiras que Manuela había tejido en su cerebro. Ordené a Marcela y Dante que convirtieran el refugio en un hospital clandestino: sala médica improvisada con equipos de últim







