Capítulo 50.
POV Martina.
La habitación estaba en silencio, pero en mi cabeza seguía oyéndose el murmullo de la ciudad.
Gael se había marchado hacía poco. Su perfume, ese aroma a madera y a calma, todavía flotaba en el aire. Me quedé de pie junto a la ventana, observando cómo las luces de Nueva York parpadeaban bajo un cielo turbio. No sentía alivio, ni tristeza. Solo una certeza. No volvería a huir.
Tomé el teléfono y marqué un número que conozco mejor que mi propio nombre.
—Dante.
Su voz respondió al segu