LA CHICA DEL LAZO ROJO.
Los pasillos del instituto son largos y fríos, con paredes de un blanco impecable que reflejan la luz de los enormes ventanales del pasillo. Dmitry camina lentamente, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, su mirada totalmente fija en el suelo.
Según su madre, este sería su nuevo colegio, pero a él no le gusta esa idea en lo absoluto. El lugar es grande, elegante, pero también solitario y lúgubre, puede sentir como si un fantasma pudiera aparecer de un momento a otro en cualquie