Dmitry camina con paso presuroso y por momentos el eco de estos se extiende por el amplio y vacío pasillo del piso superior. Sabe que no tiene mucho tiempo para buscar lo que desea, pues no sabe cuánto tiempo en realidad Tania y Layeska estén ocupadas en el huerto, razón por la cual se apresura en ir hasta la habitación de Inna.
De no ser por el ocasional crujido de la madera bajo sus pies, la casa estaría asumida en un silencio profundo y casi sepulcral, y es que dentro de la casa solamente h