Para el momento que el auto se detiene frente a la prisión, y Arman Apaga el motor del mismo, el silencio que se mantiene dentro del pequeño espacio solo es una capa más para el aura incómoda que existe entre el y la pelinegra.
Arman permanece con ambas manos en el volante, más por tener un lugar en donde colocarlas que porque este pronto a iniciar un nuevo viaje, por un momento, ladea levemente su rostro y con el rabillo del ojo observa a Inna.
Ella se mantiene en todo momento en silencio y