A pesar de que se encuentran en horas de la tarde, el aire en la sala del juzgado se siente denso y extremadamente frío, cargado de expectación. Todos esperan en silencio la llegada del juez. Arman revisa por enésima vez los documentos ubicados con sumo cuidado dentro de las carpetas que se encuentran sobre la mesa frente a él, asegurándose de que cada prueba, cada testimonio y cada argumento estén en su lugar. Hoy no se basará solo en palabras: las pruebas físicas serán su mejor arma para acab