Es tanto el silencio que queda tras aquel testimonio, que el llanto amargo de anastasia no pasa desapercibido para nadie. Ninguna de las personas presentes en el juicio que tenga familia, queda indiferencia ante ese dolor.
—Señora Ivanova— llama el juez mientras fija su mirada en ella—. ¿Necesita un momento de descanso para calmarse?
Anastasia niega suavemente mientras limpia sus lágrimas e intenta llamarse a la calma.
—Lo agradezco su señoría, pero no. Ya esperé demasiado para conseguir justic