C86: Te he extrañado tanto...
Azucena se sintió avergonzada y bajó la mirada, sin ser capaz de sostener la de Milord.
—Lo siento, Alfa. Puedo hacerlo mejor.
Milord negó lentamente con la cabeza. Sus facciones no mostraban enojo ni reproche, sino una serenidad que, para ella, resultaba incomprensible.
—No importa —respondió él, cortando de raíz cualquier intento de disculpa.
Sin darle más espacio para hablar, él la hizo recostarse sobre el colchón suavemente, aunque el acto arrastraba la misma autoridad de siempre. Luego se