C48: He fallado a mi palabra.
Askeladd avanzó unos pasos y, con brusquedad, tomó a Azucena de la barbilla, obligándola a alzar la cabeza y mirarlo de frente.
—Tú eres mi esclava, loba roja. Llevas la marca en la nuca que lo confirma: estás bajo mi control, bajo mi dominio. Tu deber es obedecer mis órdenes, pero en cambio haces lo que te place. Incluso te atreves a mandar sobre mis criadas, como si tuvieras ese derecho. Dime, ¿qué debería hacer contigo? ¿Por qué crees que puedes desafiarme? ¿Acaso por estar en esta alcoba pi