C159: Mate.
Milord no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Sus ojos, acostumbrados a imponer miedo y control, no podían comprender cómo aquel objeto, su collar, el símbolo de su dominio absoluto sobre Azucena, se había partido en mil pedazos como si la nada misma lo hubiera destruido.
Era imposible. Él era el dueño de ese collar, quien había decidido su forma, su cierre, su poder. Representaba todo: su autoridad, su posesión, su dominio sobre ella. Y ahora, sin que él hubiera hecho nada, sin que su vo