C106: No mires atrás.
Askeladd finalmente abrió sus fauces y dejó caer el cuerpo del Delta. Azhren se desplomó en el suelo como un muñeco roto con las piernas destrozadas, dejando los huesos quebrados de manera tan cruel que sobresalían en ángulos imposibles bajo la piel ensangrentada.
El dolor no cesaba ni un instante; sus gemidos eran continuos, guturales y llenos de agonía. Cada movimiento involuntario lo hacía gritar más, como si el tormento se renovara una y otra vez sin ofrecerle respiro. Su rostro estaba empa