Olegda decidió que era el momento de dar un paso más en la dirección del perdón y la reconciliación. La situación de Emma había sido dolorosa y complicada para todos, pero Olegda sentía que el perdón y la bondad eran necesarios para avanzar. Así que, un día soleado, se dirigió a la casa donde Emma estaba cumpliendo su arresto domiciliario, decidida a tender una mano amiga.
Al llegar, Olegda tocó suavemente la puerta y esperó. Emma abrió con una expresión de sorpresa en su rostro. No esperaba vi