Emma había salido a dar un paseo por la ciudad, buscando distraerse y despejar su mente. Decidió entrar a un club popular donde solía encontrarse con amigos y conocidos. Al entrar, sus ojos se detuvieron en una escena que la dejó paralizada. Allí, en una esquina del club, estaba Carlos Alberto, hablando animadamente con una mujer joven y hermosa. La chica reía y tocaba suavemente el brazo de Carlos Alberto, mientras él parecía completamente absorto en la conversación.
El corazón de Emma comenzó