••Narra Vienna••
El pecho me dolía, sentía una presión continua, casi amenazando con romper mis costillas.
Uno, dos, tres.
Uno, dos, tres.
Repetían lo mismo una y otra vez. Era una voz masculina, pero se escuchaba tan lejana.
Hasta que lo sentí. El agua subiendo por mi diafragma, avanzando por mi garganta y saliendo de mi boca de golpe, corriendo por las comisuras de mis labios, cubriendo mis mejillas.
Tosí con fuerza, la garganta ardiéndome. Abrí los ojos de golpe, la luz del sol c