Pietro no pudo hacerse cargo de su propio error. Su sistema falló y en dos semanas no fue capaz de repararlo. La gente se estaba volviendo loca, reuniéndose frente a la mansión que una vez fue mi pesadilla.
Lanzaban piedra, huevos y tomates, acampaban afuera, hacían carteles, gritaban.
Estaban completamente hartos.
Los entendía. Debía ser una pesadilla. No sólo por la falta de entretenimiento, sino porque la energía era algo que necesitábamos en nuestro día a día. Para transportarnos, c