A la mañana siguiente, los colores parecían ser más vibrante, más cálidos o… ¿Tal vez era yo?
En lugar de despertarme con flojera como solía ocurrir, me encontraba llena de energía.
Maximilian estaba a mi lado, completamente dormido, sin camisa, dejando sus músculos bien formados a la vista.
Después del orgasmo que me proporcionó anoche, de aquellas palabras que me movieron el corazón, no habíamos hecho nada más. Solo comer y luego… vino a la habitación donde me hospedaba. Durmió a mi lad