Llevaba semanas en rehabilitación. Sesiones interminables de ejercicios, estiramientos y pequeños avances que nadie más notaba, pero que yo sentía en lo más profundo de mi ser. Hoy, el fisioterapeuta me había dicho que estaba lista para intentarlo. Para dar mis primeros pasos sin ayuda. Más de una vez me reí ante la similitud de mi progreso con los de un bebé.
Maximilian estaba en la habitación durante la sesión de rehabilitación, como siempre. No se perdía una sola sesión. Al principio me mole