C41: Te deseo

Maximilian me llevó en brazos hasta el comedor. La mesa estaba elegantemente puesta, con platos de porcelana blanca, cubiertos de plata y una variedad de alimentos que harían salivar a cualquier persona. Incluso a mí, cuyo estómago amenazaba con gruñir, pero me resistí.

No podía demostrarle que me estaba muriendo de hambre. Eso sería ceder ante el enemigo.

Me depositó en una silla junto a la cabecera de la mesa, con sumó cuidado. Luego, se sentó a mi lado, tan cerca que podía sentir el calo
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