Capítulo 22. No quiero quedarme sola
Mientras tanto, Alex condujo a Eve en silencio hasta una de las suites del hotel Blackstone, la más segura de todo el edificio, equipada para situaciones de emergencia como esa.
Eve caminaba junto a él, abrazándose a sí misma, su rostro pálido por el susto que todavía la sacudía.
Sin decir una palabra de más, Alex abrió la puerta y la sujetó con del brazo para guiarla hacia dentro.
Sin embargo, apenas sus dedos rozaron su piel, Eve soltó un pequeño quejido de dolor.
Alex frunció el ceño de inmed