El sol de la mañana golpeaba con una claridad despiadada las columnas de mármol de la sede de la Fundación De la Cruz, un edificio que hasta hace semanas era el epicentro de la elegancia madrileña.
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Ahora parecía un monumento al fracaso empresarial.
Valeria Miller caminaba por el vestíbulo principal, flanqueada por sus abogados y el personal de auditoría de Montes Group.
Sentía el peso de las miradas de los empleados que antes la ignoraban.
Ahora bajaban la cabeza con una mezcla de miedo y re