La noticia del arresto formal de los padres de Isabella Thorne inundó los informativos matutinos, marcando el fin de una era de impunidad para una de las familias más ricas de la capital.
Valeria Miller observaba la televisión desde su despacho en Montes Group, con una taza de café en la mano y la satisfacción serena de quien ha esperado cinco años para ver el colapso de sus verdugos.
El equipo de fiscales, reforzado por las pruebas digitales enviadas por el asistente misterioso de Valeria, no