El paisaje de la costa central cambió de los acantilados dramáticos a las dunas bajas y los humedales salinos al acercarse a la base de Vandenberg.
Este lugar no era solo una base militar; era el sitio desde donde Némesis había lanzado sus últimos satélites de vigilancia antes de la caída.
El aire aquí se sentía pesado, cargado de una estática que hacía que los vellos de los brazos de Mateo se erizaran constantemente.
Estamos entrando en la "Zona de Exclusión Automática" advirtió el Coronel K