La caída por el abismo del Código Fuente no fue un descenso físico, sino una disolución de la identidad.
Valeria Miller sentía que sus recuerdos se desprendían de su mente como pétalos marchitos en un vendaval.
El diario de la Iteración Cero, apretado contra su pecho, era lo único que le daba un centro de gravedad en aquel vacío donde el arriba y el abajo eran conceptos obsoletos.
Frente a ella, la mujer que decía ser su versión futura, la Valeria que ganó, descendía con una elegancia aterrad