Para sorpresa de todos, aunque estoy seguro que no para su tío y menos para mí, la chica sentada frente a mí se levantó de un solo salto y profirió con énfasis:
- ¡¿Un qué?! –
A lo que su tío, con gran calma solo se limitó a sujetarla por la blusa y darle un tirón para obligarla a sentarse nuevamente y sin perder la compostura dijo:
- Por favor disculpen la impulsividad de mi sobrina, entenderán que es joven y en estos últimos días han sido demasiadas cosas que ha tenido que procesar, me gustar