El ambiente se sentía un poco tenso, y debo admitir que mi actitud de seguro no ayudaba en nada, pero por alguna razón, me sentía molesto, incómodo, y no lograba entender que era, me parecía irritante que el rey arrastrara a un concilio entre reyes a una chiquilla que ya había demostrado que era un imán de problemas.
Mis pensamientos fueron interrumpidos al escucharla voz de Prágus junto a mi…
- Estimado monarca, permítame presentarnos, mi nombre es Prágus, segundo al mando y consejero